martes, 1 de junio de 2010

disculpas



A veces, solo por breves momentos, una se da cuenta, como despertada por una revelación, de los defectos que hacen de ella una persona nongrata para sí misma. Son esos instantes cuando todas las injusticias que ha cometido con las personas cercanas que solo querían su compañía la inundan como un tsunami y la dejan noqueada con lágrimas en los ojos y lo peor, compadeciéndose de sí misma.
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Entonces es cuando una quisiera tener a la vera a todas esas personas y ofrecerles tu más sincero arrepentimiento y disculpas. Pero ya no están. Las echó fustigadas por la vara envenedada que es su lengua. Pero de nada sirven las excusas cuando éstas llegan tarde y se las lleva el viento silenciadas por una indiferencia que una misma arañó en las personas hasta encontrarla.
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Y pese a ello caes de nuevo en la tentación de provocar el alejamiento de todo aquel que se arrime lo suficiente como para provocarte emoción alguna, porque prefieres tu corazón inerte, aletargado, sin que nada ni nadie se atreva a despertarlo. Porque dormido no siente nada y es menos doloroso.
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Y que le voy a hacer si mi lengua es mi mejor arma de defensa.
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6 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Si los has echado tus motivos tendrás.
Se puede alejar a la gente de muchas maneras.
Con la lengua o con la indiferencia.
Yo no me arrepiento de los que he echado ni de los que echaré.

Besos.

amelche dijo...

No siempre es tarde, si la dicha es buena. Me encanta la foto.

xnem dijo...

al final resulta que no tenemos adversarios, que siempre luchamos contra nosotros mismos.

Franki dijo...

El gatito es una preciosidad y en cuanto al veneno de tu lengua, no lo he sentido en mi piel, no puedo opinar
Una abraçada molt forta, amiga

Franki dijo...

El gatito es una preciosidad y en cuanto al veneno de tu lengua, no lo he sentido en mi piel, no puedo opinar
Una abraçada molt forta, amiga

Franki dijo...

El gatito es una preciosidad y en cuanto al veneno de tu lengua, no lo he sentido en mi piel, no puedo opinar
Una abraçada molt forta, amiga