miércoles, 3 de septiembre de 2008

divangando...:trenes

“...quien sabe a lo mejor algun dia tenemos la oportunidad de coger otro tren...juntos.”. Eso me dijiste una vez y yo, tonta, seguí esperando en esa vieja estación viendo pasar los trenes que no se decidían a parar delante de mi. Soporté todas las inclemencias posibles del tiempo, allí,de pie, a solas en la estación, viendo como volaban ante mis ojos esos mastodontes de hierro. Relucientes, veloces, surcaban los raíles gritándome que esperara, que próximamente pararían y me dejarían subir, destino al que ellos me llegaran. Siempre la siguiente vez. Y yo esperaba, porque me deslumbraba su rapidez, sus fulgentes ventanas, la seguridad con que me pedían calma… y yo les creía. No tenía prisa, solo era cuestión de decidirme por uno de ellos. ¿El que me llevara a Barcelona quizás? ¿a Talavera de la Reina? ¿a Málaga?? Una y otra vez, delante de mis ojos, y siempre las mismas palabras sin parar… “esperame, la próxima vez…”. Y en cambio, mis ojos no querían mirar a aquel trenecito de madera que, sin prisa, se deslizaba suavemente sobre los raíles, nervioso, cada día parándose ante mi persona, por si me decidía a subirme a él… “quítate, te van a pisar” le decía yo, y aun asi, cada día, a la misma hora, su parada obligada, su apertura de puertas, enseñándome un vagón viejo, pero limpio, aburrido pero seguro para viajar, lento pero incansable hacia su destino… ¡Qué fácil era mirar hacia otro lado y seguir soportando la espera de promesas que nunca se iban a cumplir! Porque dijeran lo que dijeran, sabía que serían vagones siempre llenos de personas, que ya no quedaban en ellos asientos libres donde poder reposar mi cuerpo agotado de querer creer pese a ser consciente de la verdad más mal ocultada que pudiera existir.

Quizás fuera hora de coger aquel trenecito. Subir, sentarme y ver como iba pasando lentamente el paisaje de mi vida ante mis ojos, impasible pero tranquila, lenta pero segura…¿Quién querria velocidad, cuando lo único que conseguiría sería un mareo de aupa? No, allí afuera en la estación, soportando el frio de la espera, fui consciente de cómo lo único real era intentar no salirse de las vías de mi destino, poco importaba el método, si resultaba aburrido, cansado o rutinario, el único fin era no salirse jamás… y eso solo lo conseguian los trenecitos de madera.

12 comentarios:

amelche dijo...

Me recordaste a Neruda:

"No estés lejos de mí un solo día, porque cómo,/ porque, no sé decirlo, es largo el día,/ y te estaré esperando como en las estaciones/ cuando en alguna parte se durmieron los trenes."


Se ve que le gustaban los trenes, porque tiene otro verso que dice:
"Siguen los trenes solos rodando con la lluvia" y también: "pensar que separados por trenes y naciones/ tú y yo teníamos que simplemente amarnos/ con todos confundidos, con hombres y mujeres,/ con la tierra que implanta y educa a los claveles."

Imagine Photographers dijo...

Es que los trenes de antes eran poesia.
Tengo muchos recuerdos de aquellos trenes, de mis viajes sentado en la escalerita o en una especie de balconcito...veias y sentias pasar a traves de paisajes y de tu propia vida,. Tenias tiempo de sobras para pensar y recapacitar.
Las paradas técnicas en alguna estación solitaria en noches frias y oscuras con el ruidito que el maquinista hacía picando con un martillo, todas las ruedas para comprobar su estado, también eran una gran experiencia, mas buena o mas mala, segun estaba mi interior.
Me quedo con los trenecitos de humo...viva la vida, abajo la velocidad:-)
Besotes,
Franki

TOROSALVAJE dijo...

No sé, donde esté un tren moderno....., claro que si no paran tampoco te sirven de nada.

Besos.

Striper dijo...

Me encantan los trenes i nunca lo he hecho en un tren...

sunshine dijo...

No dicen que el tren pasa una sola vez? Si es así, estás dejando escapar demasiados trenes querida Metis. Sigue el dictado de tu corazón, acalla tu mente y sube al tren que se llama felicidad. Abre bien los ojos porque para tan poquito que casi hay que montarse en él en marcha.
Pero chica no estés tantas horas en la estación que no merece la pena.
Muchos besos guapa y ánimo!!

Merche Pallarés dijo...

Soy forofa de los trenes. Muy tierno tu relato y lo que más me ha gustado es lo del trenecito de madera (preciosa la foto). Besotes, M.

xnem dijo...

Que bonito tema. Me ha pillado la mano. Mañana verá.

principito dijo...

Muchas veces las mejores cosas y las mas importantes pasan desapercibidas ante nuestros ojos. Por qué no probar?

Un beso!

De cenizas dijo...

Un consejo: "tren" cuidado. Jjajaja... miniña, no sé si soy el único que lo ha leído o el único que lo ha entendido, pero... que no te pase como a Penélope.

Besos

escorpiona dijo...

Me hiciste acordar a la canción de Serrat...

Saludos guapa

Chau

Juanjo dijo...

Tu historia tiene tantas similitudes con una que iba a publicar, con fotos ´que saqué en la estación de Austerlitz, que he decidido no ponerla en mi blog, por respeto al parecido, pero sí te la enviaré por mail, para compartirla contigo. Un beso, por la casualidad.

Bohemia dijo...

No te vistas de Penélope...sube al tren...

BSS