jueves, 6 de enero de 2011

divagando 4


Vienen de nuevo las garras a atenazar mi espíritu. ¿como pueden unas simples palabras provocar esta sensación tan desgarradora?  Siento despedezarse mi interior, goteo incesante de dolor solo percibido por todas y cada una de mis celulas. No quiero vivir pero inhalo cada molécula de oxígeno como si fuera la última que llegue a disfrutar. Tremenda contradicción! Querer y no poder, poder y no querer, valentía o acobardamiento... Qué importa si al final sigo estando aquí, tratando de escupir toda la rabia que envenena mi dias y no me deja relajar mis facciones.   Y no culpo a nadie, solo a mi misma por seguir respirando y ello hace que los gritos clamando piedad sean aullidos desesperados en soledad. Pero nadie los oye. Solo yo. Para los demás, solo tengo una amplia sonrisa.
Porque hoy en dia ya nadie te mira profundamente los ojos.

6 comentarios:

amelche dijo...

Lo que pasa es que la gente está en otra cosa: comprando y comprando. Para Navidad, para rebajas... el caso es no parar de comprar. No hay tiempo de mirar a los ojos. Y es una pena, sí.

TORO SALVAJE dijo...

Segurísimo que no es culpa tuya.
De ninguna de las maneras.

Besos.

De cenizas dijo...

Año nuevo, estética vieja (ya me imagino el com del señorito:) )
¿Nadie? ¿vols dir?


besos

Franki dijo...

Si... la vida es una pura dualidad que da sentido al tiempo...
Petons

Nicole dijo...

Es cierto...ya nadie mira a los ojos....es extraño ya que siento que son los unicos que pueden decirnos la verdad....expresar miles de sentimientos en solo segundos y lo mas importante...sonreir.

saludos...

FrAn dijo...

La felicidad es un banal engaño. Cuando consigues lo que querías para ser feliz de repente te das cuenta que no. Que ese oscuro pasajero que todos llevamos dentro nunca muere. Es el oscuro pasajero de nuestros miedos más profundo. Soledad, muerte, falta de amor... Todo el mundo lo siente, pero muy pocos son los que no se engañan. Los que verdaderamente miran profundamente a los ojos del otro y le dicen: sí...