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Toca, a mi pesar, blindarse de nuevo. La realidad se impone, dispara certera en el centro de mis sueños y me obliga a abrir los ojos ante una evidencia que disfracé de ignorancia, "ojos que no ven...". Pero lamentablemente te he mirado y no he visto rastro de emoción en los tuyos, me han dicho que me miras, pero no me ves. Porque yo no soy como la musa que te inspiró hace tres años, tan solo un fogonazo de luz enmedio de un presente gris, aunque ambos sepamos que la oscuridad volverá a envolvernos a los dos y tú no alargarás tu mano para buscarme. Yo tampoco, porque para entonces ya habré fortalecido mi coraza de nuevo a base de ironía y falsa indiferencia, pues me he prometido no volver a mostrar mi debilidad por nadie.
Si me quieres ven tú, aquí estoy, aunque no creas que lo haré siempre, yo sí que acabaré mi sudario, no seré Penélope esperando eternamente el regreso de Ulises.
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